Sí, se puede dejar de fumar

Con la producción de una variedad de parches y chicles medicados para ayudar a dejar de fumar, se ha aumentado dramáticamente el arsenal en contra de los cigarrillos.
Pero, ¿qué si a pesar de tener estas armas, todavía le resulta demasiado difícil parar de fumar? Usted no está solo. Es dificultoso dejar de fumar sin ayuda. Sin embargo, no hay que perder la fé en que se puede hacer, dice el Dr. Anderson Castell, médico internista de una prestigiosa Universidad de los Estados Unidos.

El Dr. Castell dirige un programa integral para abandonar el tabaco, un curso comprensivo de siete semanas. “Si usted puede dejar de fumar solo, sin ayuda, estupendo, pero un curso de este tipo aumenta sus chances de tener éxito”, dice el médico. Las estadísticas no dejan duda de la importancia de cortar la costumbre. Un estudio científico reciente indicó que las enfermedades a causa de los cigarrillos matan a la mitad de todos los que nunca dejan de fumar. Mientras tanto, si uno deja de fumar antes de llegar a los 30 años, puede eliminar el 90 por ciento del riesgo de contraer algún cáncer asociado con el fumar. Aunque la tasa de los adultos en EE.UU. que fuman ha bajado en 15 por ciento desde 1965, los médicos siguen preocupados porque la gente típicamente empieza a fumar durante la adolescencia. El Dr. Castell ayuda a sus pacientes por medio del program que dirije , enfatiza la importancia de la adicción física creada por la nicotina así como la atracción emocional de los cigarillos. “Aunque los métodos que se usan para modificar la conducta son buenos, la gente también necesita saber que hay fundamento físico detrás de la adicción“, dice el Dr. Castell . En su programa, y en programas similares, aproximadamente 80 por ciento de los participantes dejan de fumar. Primero, el participante consulta con el Dr. Castell, quien le toma su historia médica y hablan sobre las costumbres del paciente y su familia, antes de determinar un plan de tratamiento a seguir. El Dr. Castell explica cuales son los medicamentos disponibles. Se pueden recetar parches y chicles especiales, así como el Zyban, un antidepresivo que también puede ayudar. Participantes también se reúnen para charlar sobre sus experiencias, y mantienen un diario de sus costumbres (si fuman mientras al trabajo, o a lo mejor durante períodos de estrés, por ejemplo.) Una vez que determinan por qué fuman, el Dr. Castell los ayuda a modificar su conducta. A las tres semanas, a los pacientes les llega el día en que dejan de fumar. Llevan sus cigarrillos y ceniceros a la reunión, donde el médico los tira a la basura. El Dr. Castell después llama a los pacientes por teléfono para acompañar su progreso. Durante el resto del programa, los pacientes se reúnen para hablar sobre sus experiencias sin los cigarrillos. Cada uno tiene un amigo en el grupo que lo ayuda, por si siente la tentación de volver al fumar. Pacientes también usan una cinta grabada de relajamiento. “Juntos, pueden parar de fumar,” señala el médico, “y se pueden mantener sin fumar.”

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