La Música y los Niños Recién Nacidos

Desde que los pediatras Davidson (americano) y Murooba (japonés) realizaron experimentos relacionados con la música y los niños recién nacidos, descubriendo que tranquilizaba y beneficiaba a los recién nacidos, ha habido muchas otras creaciones para los bebés que recién llegan al mundo.

¿Por qué existe esta relación?

El feto en su vida intrauterina percibe una serie de sonidos o ruidos, escucha el latido del corazón de la madre, amplificado por las arterias y los ruidos propios del interior del cuerpo (gases, etc.). Al salir al mundo externo, deja un sitio lleno de sonidos profundos que lo han acompañado desde el inicio de su vida. El mundo externo está lleno de ruidos agudos y le hacen falta los ruidos que lo tranquilizaban y aquí entra en juego la relación entre la música y los niños recién nacidos. La falta de estos sonidos explica el desasosiego o llanto sin motivo aparente que a veces presenta el niño.

Cuando al bebé se le expone a los ritmos de su vida intrauterina, se calma o se duerme. Si bien los pediatras han ayudado, desde hace mucho tiempo las madres arrullaban a sus niños con canciones hermosas, pero monótonas. Hoy ya tenemos una línea de música para recién nacidos. Esta música es una creación de atmósferas cadenciosas similares a las vividas en el seno materno, a la cual se le han agregado trinos de pájaros y olas rompiendo suavemente en la playa.

Recomendaciones

Mientras nos llegan estos adelantos musicales, puedes hacer lo siguiente:

  • Colocar al bebé boca abajo sobre la falda y cantarle a un ritmo lento y monótono, moviendo suavemente tus piernas.
  • Tómalo en tus brazos y mécete al compás de un a-rro-rro infantil.
  • Baila suavemente con el ritmo de la música para que bebé se tranquilice.

Todos estos ambientes que rodean al niño recién nacido le desarrollarán una gran sensibilidad. El sentido del ritmo ya existe en el vientre materno, según lo establecen antropólogos norteamericanos; las embarazadas se dan cuenta de que hay ciertos ruidos externos que calman o excitan a sus hijos que todavía no han nacido y que perciben desde el interior de la barriga. Actualmente existe en Estados Unidos una línea de sillitas, cunas, moisés, los cuales en alguna forma producen el balanceo artificial y cadencioso para que el niño duerma o se tranquilice, a veces acompañado de largas o pequeñas sesiones de música infantil, lo cual a mi modo de ver, excluye los gratificantes y acunadores brazos de su madre.

Ojalá no lleguen todavía estas mecedoras de la era de las computadoras. El regazo de una madre o de una abuela, acompañado de una cancioncita aunque no se cante bien, tiene calor humano. A los niños les gusta que los acunen o paseen en algún momento en el día. Cuando el niño tenga un año, apenas oiga música comenzará a bailar a su manera como cumpliendo un rito de movimiento o baile que tienen todas las generaciones, mientras tanto la relación que asocia la música y los niños recién nacidos es efectiva.

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